Arrastraré lo que queda de mí al mar, y me someteré a su voluntad.
Porque como en sueños, yo mismo soy quien merma su destino cada vez que este trata de nutrirme de nuevo.
Dejaré que sus olas me lleven, dejaré que su poder me reconstruya y me mimetizaré para que cuando me mires, no mires mi tamaño ni mi debilidad, si no el poder del mar.

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