Eh visto tantas veces a mis hermanos y hermanas caer en su propia calumnia.
Eh presenciado la hora en que uno caza y devora a su prójimo, y luego festeja su heroicidad.
Dejan que sus cuerpos adopten formas convenientes a la arquitectura que han construido, no para crecer, si no para adaptarse a la putrefacción que ellos mismos crearon, a la ulceración de su propio discurso.
Sin embargo, yo, estoy parado aquí junto a ellos, apunto del suicidio espiritual, aferrado a la energía que me da una esperanza que, como siga siendo la mitad de un grano de mostaza, seguiré inmutable.
[Inquebrantable]
[Inalterable]
[Continuo]…
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