Sustento

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viernes, 20 de abril de 2012

Mil años después, son las siete.


Eh estado esperando que den las siete desde hace tres horas. No me eh presentado como tal, porque me gustaría más darle una sorpresa.
La verdad no sé si me vea muy bien, o el olor del perfume siga conmigo porque eh tenido un viaje largo y cansado; pero es un asunto urgente. Resulta que nadie me ha dejado explicarle a manera de detalle lo escandaloso que ha sido esto desde que me ausenté, y tampoco me había dado el tiempo.
En la primera vez que me di cuenta de lo enamorado que estaba de E, estábamos violentamente cerca y no se me ocurrió otra cosa que fingir que me era irrelevante. Había estado levantado desde muy temprano y no lucía del todo bien [o por lo menos eso pensaba], por eso me puse nervioso… por eso y porque soy muy malo para estas cosas del amor, muy inexperto. A partir de ahí comencé a dar inmaduras indirectas para que ella se diera cuenta del hecho… ella o sus amigas, pero nunca funcionaron.
Incluso llegué a tener la impresión de que a E, le desagradaba mi persona… eso era bastante triste, pero no lo dejé de intentar. El segundo día del tercer mes del año después de intentarlo a fuego lento durante tanto tiempo… después de imaginarme varias escenas azucaradas a veces en las noches, E y yo, fuimos novios.
Desde entonces, constantemente me envolvía una realidad distinta al oler su perfume, o verle a los ojos… incluso creía que mis emociones estaban creciendo absurdamente pronto como para lo lento que había sido conseguir que fuésemos novios. Intentaba controlarme y, a veces lo lograba, a veces sólo salía un involuntario Te quiero.
Se convertía a paso firme en un concepto que abrazaba varias cuestiones que a mí me había gustado ignorar hacía mucho: ¿Cuánto estoy dispuesto a querer?, ¿Es cierto que es posible enamorarse perdidamente de alguien, como para no recordar si fue voluntario? E, me hacía bromas que sacaban risas perdidas; me daba abrazos que casi me arrancaban la piel, me daba miradas con la capacidad de hacerme flotar.  Para entonces era imposible de callar, estaba profundamente enamorado y el asunto empeoraba… porque yo casi era primerizo, como un cachorro con una pelota: que se emociona tanto, que no sabe qué hacer.
Pero bueno… en el año de 988 dC; en el núcleo del sol se transformó el hidrógeno en fotones, y estos, desde entonces comenzaron a luchar por salir de ese núcleo. Veintitrés años después, más partículas de luz comenzaron el mismo camino… del centro hacia afuera del sol, para ser libres. Después de mil años de duro trabajo fueron por fin libres en medio del espacio, y corrieron hacia acá, hacia la tierra, a iluminar dos días en especial.
El primer grupo de partículas iluminó el día en que E nació, lo que era relevante para el segundo grupo de fotones… que iluminó lo poco que pudo a través de las nubes embarazadas el día que E y yo nos despedimos.
Yo tenía tantos sueños y ambiciones como cualquier joven de mi edad, y del cielo junto a la lluvia, cayó mojada la oportunidad de irme a estudiar seis meses al extranjero.
Oportunidad para estudiar seis meses en otro país para el jove O. Firma: el cielo—Decía el documento.
Por su puesto no perdí la oportunidad de irme, lo duro fue despedirnos.
Llegamos tres horas antes al aeropuerto y a pesar de que mis amigos y familiares me acompañaban también, de ellos no recuerdo mucho de ese día… no porque no me importen, si no porque eh estado pensando en la despedida entre E y yo desde entonces.
Ella se sentó al lado de mí y se quedó callada alrededor de veinte minutos [o algo así]. Yo la veía mover los pies seria en la silla, y cuando cruzábamos miradas me sonreía con mucho esfuerzo. Pasó de eso a tomarme de la mano y después recargarse en mi hombro. Veíamos a todas las personas pasar; a veces se me ocurría que mejor debería quedarme, pero de momento no dije nada con miedo de estallar.
--Cuando sea demasiado difícil de aguantar, ya voy a estar contigo de nuevo—le dije, pero ella me calló la boca con su mano, y siguió recargada en mi.
--Estoy feliz porque te vas… es cierto que te voy a extrañar mucho, y soy muy mala fingiendo que soy fuerte, pero ya me estoy imaginando en esta misma silla esperando tu vuelo de regreso.
--Creo que mejor me quedo.
--No digas tonterías.
--Tengo algo que decirte… creía que debía esperar más para decírtelo pero…
--Entonces espera.
--¿Cuánto tiempo?
--Seis meses… O, esta despedida ya es bastante difícil… sólo abrázame y déjame recordarte así.
Por las bocinas del aeropuerto una mujer dijo: Los jóvenes O y E, favor de despedirse de una manera dolorosa, llorar y separarse por un largo tiempo [o algo parecido a eso]. Me levanté, me despedí de mamá y de mis amigos, que me dieron consejos que tenían que ver con embriagarme o traerles recuerdos… y después me despedí de E.
La abracé tan fuerte que me daba miedo fracturarle alguna costilla,  y durante tanto tiempo que mi mamá me presionaba para irme. No pude decir nada, estaba esforzándome por no romper en llanto, pero ella no se esforzó tanto. Lloraba y sonreía al mismo tiempo, y cuando me alejaba, cada que yo volteaba hacia atrás ella agitaba su mano y me sonreía, pero seguía llorando. Nunca me olvidaré de eso…
El vuelo fue largo, cansado y aburrido como el de regreso. La estancia allá fue fría, solitaria y cansada… y yo sólo podía pensar en E. La internet nos ayudaba a cubrir la soledad con placebos, pero no era suficiente y conforme el tiempo pasaba los dos íbamos perdiendo la paciencia. Me encerraba en cafés locales a escribirle cartas, porque me parecía más romántico  que aunque hablara con ella por facebook, le escribiría directamente a su buzón. Le envié chocolates y recuerdos pequeños que me parecían delicados para lo que sentía, y seguiría sintiendo por ella. Ella me envió algunas cosas que creía que extrañaría, y las perfumaba con su fragancia que extrañaba tanto… cuando me llegaba un paquete de ella, dormía abrazado a él.
Hice algunos amigos y la escuela me ayudaba a distraer lo mucho que la extrañaba, igual que hacía ella con sus actividades por aquí… pero a mí me costaba mucho más trabajo estar alejado de todo mi mundo, y más de ella. Había tantas cosas en ese lugar que quería compartirle, había tantas cosas que quería decirle cuando el día oscurecía… pero no era lo mismo por internet, o por teléfono.
Después de concluir mi lapso de estudiante, le escribí diciéndole que lo más probable sería regresar dos semanas después… pero con la lluvia del martes cayó un boleto de avión que decía: Aborda el primer avión dl jueves y dale una sorpresa.
Estoy cansado y contracturado, pero después de estar un poco con mi madre en la mañana, me dirigí a su casa, emocionado y tembloroso. Estúpidamente compré desde allá este ramo de flores y tuve que viajar en metro concentrado en que no se arruinaran.
Cuando llegué a su casa, su mamá me recibió alegre, pero me dijo que salía hasta las siete y faltaban cuatro horas para eso… decidí venir a su trabajo y abordar de nuevo el metro. Eh estado aquí afuera desde entonces, hambriento y cansado, el corazón no ha reducido su velocidad. Eh cruzado un océano para encontrarle de nuevo y lo haría las veces que fueran necesarias… pero bueno, si me permites, ya son las siete.

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